En el divorcio de mutuo acuerdo, ambas partes pactan las condiciones, lo que permite un proceso más rápido y sencillo.
En el divorcio contencioso, no existe acuerdo y es el juez quien toma las decisiones, lo que implica un procedimiento más largo y complejo.
En los casos de mutuo acuerdo, no es necesario acudir a juicio, ya que el proceso se basa en un convenio regulador que el juez revisa y aprueba.
Depende del tipo de procedimiento. Un divorcio de mutuo acuerdo puede resolverse en pocas semanas, mientras que un divorcio contencioso puede alargarse varios meses, dependiendo del caso.