En una separación no se disuelve automáticamente el régimen económico matrimonial, salvo que se acuerde expresamente.
Esto significa que es importante regular correctamente la situación económica, ya sea mediante el convenio regulador o a través de un procedimiento específico, para evitar problemas posteriores.
En una separación pueden establecerse tanto la pensión alimenticia, en caso de existir hijos, como una pensión compensatoria si uno de los cónyuges queda en una situación económica desfavorable tras la ruptura.
Estas medidas deben fijarse en el convenio regulador o ser determinadas por el juez, y es importante que se ajusten a la realidad económica de ambas partes.
El uso de la vivienda familiar es uno de los aspectos más importantes a regular en una separación.
En caso de mutuo acuerdo, serán las partes quienes decidan quién permanece en la vivienda. Si no existe acuerdo, será el juez quien determine su uso, teniendo en cuenta factores como la existencia de hijos o la situación económica de cada cónyuge.
Dejar este punto bien definido es clave para evitar conflictos posteriores.